Lo que tienen en común Justin Bieber, Steve Jobs, el Apóstol Pablo y la ex-virgen María.

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«Muchacho, Dios nunca usará a una persona como usted». El hombre estaba enojado, y su dedo huesudo me señalaba sin piedad. La frase fue lapidaria, incisiva, categórica. Su acento alemán estaba más acentuado que nunca, tal vez porque el nerviosismo escarbó en sus raíces más profundas. Ese pastor estaba enfadado, pero su sentencia hipotecaría mi futuro por mucho tiempo. Una frase así, solo hace que un muchacho de quince años crea que definitivamente es un fracaso. Lo que acaba de decir este patriarca alemán tiene algo de cierto: no aplicaba para jugar en el gran equipo de Dios. Desde mis doce años tuve un gran problema de alimentación, mezclado con el inevitable crecimiento de la adolescencia. Podía consumir un cóctel de vitaminas, pero nada podía hacer que engordara una mísera libra. Mis piernas parecían, literalmente, las de un tero o un avestruz, las rodillas eran unas tapas que sobresalían deformemente por sobre el pantalón. Una nariz prominente y ojos saltones, terminaban de completar el menú para transformarme en alguien total-mente introvertido con un mundo interior en caos. No tengas en poco lo que trato de detallarte, solo los que han estado en esa estación de la vida, pueden recordarlo con una amarga sonrisa. Esas horripilantes gafas que te transformaban en un sabelotodo poco popular y detestable. Esa barriga que sobresalía por sobre el cinturón, aunque tratabas de ocultarla parándote derecho y levantando el mentón. Esos dientes irregulares y amarillos (sé que es desagradable, pero ayúdame a hacer memoria), los zapatos especiales para pies planos. Las enormes orejas que no podías aplastar ni ocultar con el pelo. Los endemoniados frenillos en la dentadura, esa estúpida tartamudez cuando ibas a hablar en público, la voz aflautada y esos granos, oh, esos intrusos terroristas que se habían propuesto arruinar tu cara y el resto de tu reputación. ¿Has estado allí?, si reconoces ese amargo lugar de la desubicación y la estima destrozada, seguramente aún sonríes con cierto aire a dolor y nostalgia. Todavía recuerdo mi apodo en el nivel secundario, me molestaba, me marcaba a fuego cada vez que lo pronunciaban. Mi estructura física era tan endeble, tan frágil, que me bautizaron «Muerto». A la hora de elegir los equipos para un enfrentamiento deportivo nadie quería al «Muerto» entre sus filas. —Ni siquiera sabe correr. —No es que no sabe, no puede… ya se murió, está pálido, no tiene color.

A la hora de los chistes, un gordito con la estima hecha añicos, y el «Muerto» éramos el blanco perfecto para las bromas pesadas. Pero lo peor llegaba con el verano, tres largos y febriles meses de tortura. Tenía que ingeniármelas para no usar pantalones cortos. Estos acentuaban mucho más mis piernas pálidas y raquíticas. A un acomplejado jamás le importa si hace demasiado calor, las mangas largas eran el refugio de unos brazos esqueléticos. La abundante vestimenta siempre parece protegerte de las ácidas bromas o las miradas indiscretas del prójimo. Si a eso le sumas la patética frase de un pastor que, dominado por la ira, te apunta con su índice y te recuerda que estás fuera del equipo de Dios, entonces ya no vives, sobrevives. Si a los quince años, todo el mundo que conoces, opina que estás «muerto», no tienes un futuro alentador. Afortunadamente, la historia dice que mucha gente «muerta» decidió cambiar su destino:

Tomas Alba Edison.
Isaac Newton.
Justin Bieber.
Apostol Pedro.
Michael Jordan.
Nick Vujicik.
Dante Gebel.
Kathryn Kuhlman.
Apostol Pablo.
Tiger Woods.
Warren Buffet.
Donald Trump.
Martin Lutero.
Steve Jobs.
La ex-virgen Maria.
…y la lista sigue.

Todos tienen un denominador en común: eran desconocidos, unos “don nadie” y estaban «muertos» hasta que Alguien los empujo a Creer. Aun en las ciudades más pequeñas, existen personas que han logrado sobresalir a pesar de muchas desventajas. Pero todas las historias de éxito tienen cosas similares entre ellas: el asunto de la FE. Es imposible llegar a la cima sin Creer en DIOS.

Te confesare la base de mi estilo de vida: cuando me dicen “eso es imposible de lograr, seria una locura intentarlo!” – sonrío y me digo a mi mismo “voy por muy buen camino…”. Soy un hombre que Cree, soy un hombre que no tiene miedo al futuro porque se que Dios estará allí conmigo. Soy un hombre de Fe. Me atrevo a decir y hacer lo que casi nadie mas se atreve. Por eso hoy te digo a ti viéndote directamente a los ojos y sin el menor miedo:

Tu puedes cambiar tu 2014.

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—Algún día seré un caballero del rey —dice el niño rubio, mientras observa un desfile militar. —¡Ja, ja, ja! ¿Un caballero? ¡El hijo de un techador quiere ser un caballero! —se burla un vecino algo viejo y molesto por los sueños de un niño demasiado ambicioso—, “sería más fácil cambiar las estrellas, antes que seas un caballero.” El niño siente la daga del sentido común que lo atraviesa. La lógica dice que él no tiene sangre de nobleza, ya lo dijo el vecino: Es el hijo de un techador, apenas un reparador de goteras.

Sin embargo tiene una esperanza, débil, pero esperanza al fin. Es el boxeador que perdió en cada asalto, pero se juega uno más. Es el corredor que se dobla el tobillo faltando cincuenta metros para la meta, pero se reincorpora otra vez. —¿Podré algún día cambiar las estrellas? —pregunta a su padre. —Siempre que quieras, podrás cambiar tu estrella —responde el sabio techador. El film se titula «Corazón de caballero» y narra la historia de alguien que logró cambiar su destino, trastrocó la lógica, se peleó con el sentido común. Debió ser techador, pero prefirió anhelar ser caballero. Se enroló en los combates como si fuese un noble, logró tantas victorias, que para cuando descubren que no tiene sangre de nobleza, ya es demasiado popular, demasiado campeón. Y un rey le otorga el verdadero título al mérito. Un corazón de león que cambia su futuro aunque esté «muerto».

Tu puedes cambiar tu 2014. Aunque las personas aseguren que naciste para fracasar. Aunque la “suerte” pareciera no estar de tu lado, aunque te llamen la “oveja negra” de la familia, hayas fracasado anteriormente en el mundo de los negocios o en el controversial mundo del Amor, y todavía el mundo tenga el descaro de declararte «muerto», te aseguro que tu puedes cambiar tu 2014, porque Jesús te Ama y esa verdad lo cambia todo.

El éxito no es mas que producto de nuestra cercanía con Dios. El hace la obra, y nos permite formar parte de ella. Quizá la vida dura te provoco un leve alejamiento de Dios, pero hoy puedes regresar a Sus pies y hacer completamente tuyo el 2014. Dios no usa a los “perfectos”, El usa a los hombres y mujeres que se atrevan a Creer en El, y la prueba mas grande son esas personas que como Justin Bieber, el Apostol Pablo, la virgen María o Isaac newton, hicieron cosas extraordinarias en un mundo que los declaro «muertos», pero que para Alguien estaban VIVOS. Aunque el mundo te haya dicho “fracasado”, “sin futuro” y “muerto”, Alguien te dice hoy que estas maravillosamente VIVO y que tienes un futuro extraordinario. Dios es ese Alguien. Dios es ese Alguien que escoge y El te escogió a ti y tu bien lo sabes. En tu interior se encuentra esa llama sagrada, divina, que sabe que nació para mucho mas de lo que ahora esta viviendo, y anhela conquistarlo todo para Jesucristo. El te capacita, El te guía hacia la cima de tu propósito en la tierra, y aun mas, te lleva a la vida eterna.

Ahora, detente un momento.
Tal vez no me expresé bien: no te pedí un poco de atención, quiero TODA tu atención.
Lee con cuidado. 
Techador.
Esclavo.
Acomplejado.
Rechazado.
Huérfano.
Solitario.
Antisocial.
Forever alone.
Incomprendido.
Preso en la oscura celda del complejo.
Sentenciado por el dedo huesudo de un líder sin piedad.
“Muerto”.
Quiero que entiendas lo que voy a decirte.
Cierra tu puño con fuerza porque vas a cambiar tu 2014.
Cierra tu puño con fuerza hasta que casi sientas que puedes clavarte las uñas en la palma. Nunca olvides estas palabras: tienes corazón de caballero, posees la llama sagrada. La espada del Gran Rey se posa sobre tu hombro derecho y ha de cambiar tu futuro para siempre. Ahora, escucha las palabras de Dios sobre tu vida.
Una por una.
Mastícalas, digiérelas. Memorízalas para siempre.
Transfórmalas en tu lema, en tu escudo de batalla:

Naciste con un propósito extraordinario.
Unido a Jesús todo te es posible.
Tu puedes cambiar tu 2014.

“Padre Celestial, gracias porque a pesar de lo difícil del 2013, tu mano me sostuvo y me guardaste de muerte, puesto que hoy sigo aquí. Perdona si en medio de la prueba me aleje de ti; pero hoy Amado Señor, te anhelo con todo mi corazón. Este 2014 será diferente porque Tu has dicho que sera diferente, y yo te Creo; has dicho que Milagros inesperados harás y yo te creo. Hoy te entrego mi 2014 y mi vida, por favor guíame, prosperame y guardame de todo peligro. Gracias Jesús por morir por mi en la cruz, confieso que eres mi único Salvador y mi único camino a cielo. Hoy te pido que recibas mi vida, te prometo hablar diariamente contigo Precioso Espíritu Santo, Amen.”

Tu cambiarás tu 2014.

“Extracto modificado y ampliado del Libro de Dante Gebel “El Código del Campeón” 

Sigue leyendo: Profecía Divina 2014, Universidad del Amor y Querías destruirme 2013 pero sobreviví.

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