Cuando lo que Dios hace no tiene sentido.

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Ha sido un ladrón toda su vida. Cualquier mafioso tiene códigos, gente a la cual nunca debiera robarles. Pero él los desconoce por completo. A los siete años visitó el primer correccional de menores y más tarde recorrería todos los de su ciudad. Alguien, conocedor de la mala gente, vaticinó que ese pequeño nunca llegaría a ser una persona decente, y no se equivocó. Tal vez existan mortales que ya nacen con una mala marca, una especie de karma, algo que los predispone antes de la vida adulta. Desde el alcalde hasta el juez, conocen que maneja negocios turbios. Droga, mercancía robada, trata de blancas. Pero es su vinculación con el poder lo que le ha dado tanta impunidad. Se ríe de los jueces y juega su turbulenta vida ante la mirada absorta de los inocentes. El no entiende de compasión y honradez, Amor y Perdón son palabras que no entran en su alocado estilo de vida. Es la “oveja negra de la familia”. Es el típico caso de persona que la sociedad anhela eliminar del mundo. Todos afirman que si este tipo de personas no existieran todo estaría mejor.

Pero un día el poder cambió de manos. Tal vez alguna treta política le jugó una mala pasada, o quizá un juez escrupuloso no permitió que alguien le pusiera precio a su deber o seria el mismo destino que estaría cobrándole la factura por tantos anos desperdiciados en maldades sin sentido. Sea como sea desde hace un año, está privado de la libertad. El periódico lo festejó colocando la noticia en la primera plana de la edición dominical. Los ciudadanos respiraron cierto aire de justicia, tardía, pero justicia al fin. Los políticos utilizaron el encierro del mafioso para su campaña. Algún poderoso influyente hizo extensas declaraciones en la televisión local, acerca de «cómo actúa la justicia de nuestro país». Si hubiese un hipotético y mínimo chance de que algún preso fuese liberado, este no es el caso. No debe existir un solo ciudadano de bien que no se alegre por el justo encierro del oscuro personaje. Lo sentenciaron a cadena perpetua. Pero todo eso fue hace un año. Los primeros doce largos meses del resto de su vida en prisión.

Hoy es un día extraño. Uno de esos días de Fiesta en la ciudad, y la costumbre es darle un «regalo» a la gente. Un premio irónico. Un premio digno de una película de hollywood. En el día de la fiesta, la gente puede votar para que el gobierno suelte a un preso, tal vez para darle una nueva oportunidad. El nefasto hombre no aspira ni a soñar con que pueda contar con ese deseo. La gente lo odia demasiado. La prensa se le tiraría encima al gobierno como leones hambrientos. No. No existe la posibilidad de pensar en la libertad… a menos que… existiese alguien a quien la gente odie mucho más que a él. Un violador de niñas, tal vez. O un ladrón con menos códigos que él mismo. Un caníbal, una bestia que mate ancianas, un Hitler, algún azote venido del mismísimo infierno. Si hubiese tal persona, por una logística comparación, el mafioso podría garlarse el olvido de su condena y aspirar otra vez la calle. Pero no vale la pena la ilusión, no existe alguien peor que él mismo, y lo sabe.

De pronto, alguien interrumpe su delirio, es un guardia. Seguramente lo llevará al «agujero» de castigo o lo golpeará hasta desangrarlo, al fin y al cabo, es lo que le ha sucedido durante todo este infernal año. Pero el guardia no parece disgustado. “Ya no entiendo a este país —comenta el hombre de seguridad—, el maldito pueblo ha votado por hacerte un pájaro libre y encerrar a otro en tu lugar.” El afamado ladrón no da crédito a lo que acaba de oír: el pueblo ha votado para liberarlo. Algo no está bien, o el país enloqueció o quizá apareció alguien que despierte más odio popular que él mismo. Otros dos guardias le entregan su ropa de civil. Un escribano constata su firma en el libro de salidas de la penitenciaría. Es demasiado milagroso, demasiado irreal para una sola tarde. Es un contrasentido. El hombre condenado a cadena perpetua será liberado gracias al mismo pueblo que lo encerró. Afuera le aguardan los periodistas, las cámaras, los grabadores, los reporteros que se apretujan por la primicia. El ladrón gana la calle y los micrófonos lo apuntan. Quieren saber su reacción, necesitan al menos una palabra suya. Alguna declaración. Pero el mafioso solo pregunta. Debería responder, pero quiere saber. Pregunta quién es el monstruo que será condenado en su lugar. Quiere, por lo menos, saber el nombre de la bestia que lo suplantó en las elecciones de la muerte. «Jesús de Nazaret», responde una cronista del canal de noticias, «la gente te prefirió a ti, antes que a Jesús». El hombre no entiende mucho, y se abre paso entre la turba. Tiene demasiadas cosas que preguntar, muchos interrogantes sin respuesta. Tiene libertad pero, por alguna curiosa razón, no la disfruta, no la comprende. Jesús tiene que ser demasiado importante para ocupar su lugar o muy loco para ganarse el odio de toda la ciudad. O tiene pocas influencias en el poder o, quien sabe, tal vez se trate de alguien que haga historia.

El hombre se detiene en el medio de la nada y solo tiene un deseo. Uno tan fuerte como lo fue el de la libertad. El mafioso quiere conocer quién lo reemplazó. Quiere saber quién cargó con tanto odio, quiere saber quién le regaló, indirectamente, la libertad y una segunda oportunidad. Barrabas se dedicará ahora a buscar a Jesús, hará todo lo posible para hablar con El y comprender porque tomo su lugar, porque El pago el precio de su nueva oportunidad de vida.  Solo quiere saber «por qué».

De esclavo a Libre.

Ese «por qué» retumba mi vida. Me identifico plenamente con Barrabás. Quizá porque fui un pecador de “los grandes” o talves porque su aparición en mi vida fue igual de repentina: un día estas en la cárcel sin esperanza y en un segundo te encuentras en libertad preguntándote mil veces «por qué».

«por qué»
«por qué»…transformo mi estadía en el infierno, por una estadía eterna en el Cielo?
«por qué»…transformo a un ladrón en un testigo de Su poder y Amor?
«por qué»…transformó a un pornógrafo en un Escritor Creativo?
«por qué»…transformó mi escasez en abundancia y mi temor en Paz?
«por qué»…me ungió con Su Presencia?
«por qué»…me salvo del suicidio y me dio la visión de “Nueva Generación para Dios”?

Nunca he logrado entender porque Jesús me escogió. Porque un día tomo mi lugar. Porque un día tomo mi celda de caprichos sin sentido, vanidad, soledad y miedo y la cargo sobre Sus hombros, dejándome libre para reír otra vez. Porque cargo con mi pasado, porque a un criminal pornógrafo orgulloso como yo le daría El una oportunidad? Pase anos de mi vida buscándolo para hacerle esa pregunta. Quería respuestas.

Pero quiero que por unos instantes te detengas a observar a Jacob. Su juventud no fue del todo apacible, y a medida que se fue transformando en adulto, sus crisis se hicieron más agudas. El capítulo 28 del libro de Génesis nos ubica en el cuadro: Jacob está viviendo una situación límite. Se encuentra solitario, triste y deprimido; no es para menos, su hermano lo persigue para matarlo y tarde o temprano él sabe que lo alcanzará. Hasta este punto, yo no hubiese incluido a Jacob en la Biblia; al fin y al cabo él es un estafador y acaba de engañar a su propio padre haciéndose pasar por su hermano para quedarse con la primogenitura. Pero Dios lo lleva a una situación límite para darle una visión. «Y llegó a un cierto lugar, y durmió allí, porque ya el sol se había puesto; y tomó de las piedras de aquel paraje y puso a su cabecera, y se acostó en aquel lugar» (Génesis 28.11).

Jacob no tenía un colchón confortable para pasar la noche, solamente una rústica almohada de piedra. Allí recostó su cabeza, y en este sitio Dios le habló de su futuro: «Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente» (Génesis 28.14). La Biblia narra que Jacob tiene también una visión estremecedora: una escalera que iba desde la superficie terrestre hacia los cielos; Dios en un extremo y ángeles subiendo y bajando por ella. Pero lo más sorprendente es que Jacob estaba en el desierto, el estaba pasando la prueba mas dura de su vida y no se merecía esta visión. Y de pronto sorpresivamente y sin previo aviso, Dios hace su aparición y lo hace Libre. Lo realmente increíble de mi Llamado Ministerial es que soy quizá uno de los últimos candidatos a semejante honor y El sorpresivamente y si previo aviso irrumpió en mi caotica vida y me dio la visión mas extraordinaria de mi vida.

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«por qué»?

Seamos sinceros.

Nuestras malas actitudes nos alejan de la familia y nos llevan al desierto…
Nuestras malas amistades nos inducen a una mala vida contra la ley…
Nuestras decisiones erróneas nos traen dolor y soledad y ganas de suicidarnos…
Entonces Dios se hace presente. En una visión en nuestro desierto o abriéndonos la puerta de la cárcel a la cual nosotros mismos nos metimos. Sorpresivamente. Sin previo aviso. «por qué»?

«por qué»
«por qué» carga con nuestras culpas y malas decisiones?
«por qué» nos escoge para grandes ministerios sabiendo lo profundo de nuestras debilidades?
«por qué» me Perdona una y otra y otra y otra…vez?
No parece tener la mas mínima lógica. Milagros sorpresivos y sin previo aviso mientras estamos en un desierto? Cuando lo que Dios hace no tiene sentido.

La respuesta a todas las preguntas

Ahora que El me ha permitido conocerle mas, comprendo porque saco a Barrabás de la cárcel, porque me mostró su realidad precisamente cuando estaba a punto de suicidarme, porque te salvo de la muerte aquella vez de forma tan inexplicable y sorpresiva y porque le entrego a Jacob su destino en una fría roca en el desierto.

Es para respondernos esa eterna pregunta.
La respuesta a ese eterno «por qué».
Es la respuesta que tu recibirás de Sus labios cuando El transforme tu 2014 en el mejor año de tu vida. Sorpresivamente. Sin previo aviso.
Es la respuesta que tu recibirás de Sus labios cuando El transforme tu escasez en abundancia y tu soledad en Pareja Idónea. Sorpresivamente. Sin previo aviso.
Es la respuesta que tu recibirás de Sus labios cuando El transforme tu raquítica vida de oración en una vida de Liderazgo mundial. Sorpresivamente. Sin previo aviso.

Dios te verá a los ojos y con la sonrisa mas extraordinaria que hayas contemplado te dirá:
«Porque Yo te Amo».

“Gracias Dios por estar siempre conmigo en todo momento y situación difícil, gracias por revelarme con tanto Amor que todo lo que permites en mi vida tiene un propósito de bien para mi. Perdóname por hacer lo que no te gusta. Amado Jesús recibe mi vida y hazla completamente tuya, creo en ti como mi único salvador para siempre y prometo hablar diariamente contigo Precioso Espíritu Santo, Amen.”

Extracto modificado del Libro de Dante Gebel “El Código del Campeón”.

Continua leyendo: Universidad del Amor, Profecía Divina 2014 y El desgraciado que ingreso al Paraíso.

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