Dios no tiene madre

“Tu madre te busca afuera.” 

“Vayan y díganle que yo no tengo madre…”

Las palabras habían sonado demasiado fuertes y más aún viniendo de él. Estaban acostumbrados a recibir sus ordenes precisas y contundentes por extrañas que parecieran, y llevarlas a cabo sin objeción alguna, incluso la vez que les ordeno robarse un medio de transporte o cuando les ordeno seguir a un desconocido por toda la ciudad, pero esta ocasión era algo más profundo, parecía que era algo que debía dejar en claro a la multitud que lo rodeaba. 

La mujer había atravesado toda la ciudad para encontrarse con él, y habían tenido que esperar por horas para entrar al servicio de milagros, ¿y ahora tendrían que retirarse con una nota de desprecio? Reconocían que su rating internacional había aumentando muchísimo y que prácticamente ya no les necesitaba para nada, pero mandarlos de vuelta con tan solo esas palabras, era un insulto para ella. ¿Como podía pasar por alto sus cuidados y desvelos cuando era un niño? ¿como podía ignorar la comida y ropa que le había proveído durante su infancia? ¿Acaso no era merecedora de un trato preferencial ante tal muestra de devoción maternal?

Las palabras del hombre dichas años atrás aún retumbaban en su interior. “Mujer, anhelo que vengas conmigo, y sirvamos juntos a Dios, en Él haremos proezas…” – “Hijo mio, sabes que no estoy del todo de acuerdo con eso que haces…” – “Mujer, has visto el poder de Dios en tu propio vientre, has escuchado Su voz y Su llamado, ¿y aún así te niegas a abandonarlo todo y seguirle…?” –  el reclamo parecía justo, pero era demasiado lo que estaba en juego. Le pedía demasiado…¿como dejar su vida por una causa religiosa? ¿como enfrentarse a perder la reputación social que tanto le había constado lograr dentro de la región, por mezclarse con un grupo de hombres que ni siquiera conocía muy bien, y lo peor de todo, sin un plan de pensión a futuro? ¿que pasaría con ella cuando fuere vieja, quien le proveería si dejaba de trabajar para dedicarse a seguir a su hijo haciendo magia por toda la región? era un disparate desde cualquier punto de vista. 

Aún así las palabras repiqueteaban día y noche su cerebro, más y cuando escuchaba los rumores del éxito insuperable que su amado hijo parecía tener. Por eso había llegado. Necesitaba confirmar los rumores. Anhelaba saber que ya había posibilidad real de sostener semejante travesía y vivir, al menos moderamente sus últimos años, de ser así, consideraría quedarse. Pero las palabras de su hijo, eran como una bofetada, un golpe que su orgullo no podía resistir. 

“Díganle a ella y a mis hermanos que yo no tengo madre…”

Los siervos tragaron saliva y se dispusieron a cumplir la orden. La mujer escucho el mensaje y con rabia se dirigió al resto de sus hijos. “Vayámonos hijos míos, tal parece que hoy ha muerto su hermano.” – Los muchachos no decían palabra, quizá porque al igual que la madre conocían su parte de culpa en esta situación. ¿Como habían podido cerrar sus oídos a la palabra de salvación que les decía día y noche su hermano mayor? ¿como negarse a creerle después de haberle visto hacer tan insólitos milagros? ¿Como pudieron decirle ‘vete con tu secta religiosa a otra parte’, cuando él les había invitado a ser parte de esa extraordinaria travesía? 

La familia volteo la vista y regreso a su hogar en Belén, no sabiendo ya si debían llorar por un familiar perdido, o si debían agradecer por tener un nuevo siervo de Dios dispuesto a salvar el mundo. 

Mientras el hombre hacedor de Milagros se dirigió a toda la multitud que lo rodeaba: “¿Hace tanto tiempo que estoy con ustedes y aún no me reconocen? ¿creen que estos milagros pueden ser hechos por seres humanos? ¿aún no comprenden a quien tienen delante de sus ojos? Yo soy HYVH Eloim Adonai.”

Jesús hizo una profunda pausa y miró a cada asistente directo a los ojos.  Era como si quisiera que sus siguientes palabras quedaran grabadas en el cerebro y corazón de los que allí se encontraban. 

“¿Quienes son mi madre? ¿quienes son mis hermanos y mis hermanas? Yo no tengo madre. Mi madre y mis hermanos son los que escuchan el mensaje de Dios y lo obedecen.”

El impacto había ocurrido. Ese día muchos comprendieron al fin que Jesús era mucho más que un simple profeta que hacia milagros; María y los hermanos de Jesús comprendieron que decidir alejarse de Dios y desobedecer su llamado, conlleva consecuencias, y Jesús dejo en claro que Él no era humano sino Divino, y que procedía directamente del Padre. 

Mateo 12:46-50 y Lucas 8:19-21

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