La fantasía y la realidad de Dios.

La cruda verdad es que conocemos muy poco a Dios. No sabemos lo que está haciendo en este preciso instante. No conocemos cual es Su comida favorita ni a donde le gusta ir a pasear. No tenemos la más minima idea de cual es su color de ropa favorito ni su estilo musical preferido. Conocemos muy poco a nuestro Creador. Absurdamente poco. Pero lo peor de todo es que llegamos al punto de suponer que no es posible conocer a Dios de esa manera. Las religiones han destruido a Dios. Cada una tiene un punto en común: lo que nos dicen sobre Dios es basado en letras y palabras. Es como si conocieras a tu mamá solamente por lo que dicen de ella algunos documentos y anecdotas transmitidas de persona a persona, ¿suena triste no crees? te estarías perdiendo el placer de CONOCER a tu mamá. Y es que nunca será lo mismo leer sobre alguien a conocer personalmente a ese alguien. Nunca será igual 10 horas de lectura sobre alguien, a pasar 10 horas conversando con alguien. No es lo mismo. Tu llegas a conocer a alguien hasta que convives con él. Observar sus reacciones ante las situaciones diarias, descubrir sus sueños y anhelos mas profundos, y pasar una velada de intimidad con él, jamás podrá ser sustituido por “leer algo de él”. 

Dios no es “algo” sino Alguien. Él es espíritu.

Hemos aprendido muchas cosas sobre Dios, pero no hemos aprendido a convivir con Él. Es muy natural que yo diga “voy a leer un poco para conocer la voluntad de Dios” pero no es tan natural decir “voy a hablar con Dios para conocer que le gustaría que hiciera”. Es muy normal decir “me gusto la reunión de la iglesia hoy”, pero no es tan normal decir “me la he pasado muy bien con Dios hoy”, es aceptado que diga “yo leí, canté y ayuné para Dios” pero no tan aceptado que yo diga “conversé, reí y viajé con Dios”. Lo primero es religión, lo segundo es una realidad que necesitamos. 

Piensa en algo: ¿si no hubieran religiones, iglesias ni libros…pudieramos conocer a Dios? la respuesta es sí. 

Jesús vino a la tierra y promulgó una relación Padre-Hijos con nuestro Creador, fue claro, conciso, y lo mejor: nunca dirigió a Sus discípulos a seguir determinada religión existente, ni mucho menos a fundar una “nueva”, simplemente nos compartió algo que hasta ese día no existía: la verdad sobre Dios. El ser humano al fin tendria la posibilidad de acceder a la verdad entre tanta corriente religiosa antigua. Ya no se trataba de fariseos, saduceos o herodianos, sino de DIOS. Ya no se trataba de sacerdotes, “dioses” o iglesias, sino de DIOS. Era el reinicio perfecto. Pero algo ocurrió. El ser humano volvió a introducir sus pensamientos humanos en la ecuación, y por cuestiones como “cuantas fiestas judias debiamos seguir celebrando” o “cuantos días a la semana debíamos conmemorar la santa cena”, empezaron a surgir divisiones Cristianas que hoy en día han fragmentado nuevamente la verdad de Jesús, haciendo que hoy se hable de “interpretaciones” y “creencias”, en lugar de JESÚS. Por eso se dice abiertamente “mi iglesia dice..”, “mi religión dice…” o “yo creo que….”, en lugar de “JESÚS DICE”. Cambiamos la VERDAD por religiones una vez más.

Dios no es religión. ¿de que me serviría conocer una religión si no conozco a Dios? podría sentirme “buena persona” o incluso “sentirme superior” a miles debido a mis creencias, pero al final carecería de lo valisoso, de lo sublime, de lo extraordinario: conocer a DIOS.

Para conocer a Dios el ser humano debe hacer algo trascendental: olvidar sus creencias acerca de Él.

¿Sabes que fue lo que estorbo a los líderes fariseos para ver quien era Jesús realmente? sus creencias. Su religión no consideraba posible ser hijo de Dios. ¿sabes que fue lo que ayudó a Pedro, Juan y Mateo a ver quien era Jesús realmente? que ellos CONOCIERON a Jesús…sin religión. Eso fue el problema que la gente tenía con Jesús. Él era DIFERENTE. Sanaba cuando se suponia que no debía de sanar. Hacia las cosas como se suponia que no debían hacerse. Jesús usaba métodos no convencionales, y eso asustaba a los religiosos que ya tenían a Dios encerrado en una doctrina de la cual Él no podía moverse.

Seamos brutalmente honestos: los fariseos no eran “malos”, eran simplemente MUY religiosos. Eran obedientes, y fieles a lo que creian, igual a miles de personas hoy. El problema es que Dios no es un concepto ni un conjunto de reglas a seguir, y si un día a Él se le ocurre hacer algo distinto a lo convencional la mente religiosa automáticamente lo tilda de “malo”, “demoniaco” o “blasfemo”, ¿crees que si Jesús viniera hoy nuevamente la gente lo aceptaría ahora que ya conoce el “nuevo testamento”? no, lo más seguro es que lo matarían de nuevo argumentando que Él “no es de Dios” porque no haría las cosas como suponemos que las debería hacer. Estoy seguro que si viniera Jesús nuevamente a mostrarnos a Dios una vez más, tendríamos que escribir un “super nuevo testamento” que “aboliera” el “nuevo testamento”, y eso haría que millones gritaran que es una blasfemia.

¿pero que acaso, Dios no puede antojarsele un día hacer algo diferente? ¿tendría Él que contenerse para que Su pueblo se sintiera religiosamente seguro? ¿qué pasaría si un día Dios quiere reir en lugar de llorar? ¿y si un día Dios no quiere hacer milagros? ¿y si un día Dios decide hacer un nuevo pentecostes pero está vez con lluvia de arena sobre nuestras cabezas y no con llamas de fuego sobre nuestras cabezas? Dios es un ser vivo, no un concepto al que podamos encuadrar y sentirnos seguros de como reaccionará cada día de nuestra vida. Él piensa, siente y actua. Cuando quiere, donde quiere y como Él quiere. Él es DIOS no una religión.

¿Entonces debo abandonar mi iglesia, y alejarme de todos? no. Simplemente debes darle a Dios la oportunidad de revelarse a ti tal cual Él es, porque te aseguro al cien por ciento que te sorprenderá. Debemos eliminar todo lo que pensamos saber sobre Dios y acercarnos a Él como niños, para sorprendernos de como es Él realmente, es la única manera. No permitas que una creencia humana te impida disfrutar el placer de conocer a tu Creador, tal como Él es.

Actualmente millones de personas conocen una religión, memorizan escrituras, hablan promesas Divinas, y saben de escatología apocaliptica a la perfección, conocen señales y se santifican de muchas cosas, pero aún no conocen a DIOS. El propósito de mi nuevo libro “La realidad de Dios” es guiarte hacia Él. Directamente. Sin escalas. Sin intermediarios. Una reunión que cambiará tu vida. 

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