El día en que conocí a “otro” Creador del universo.

Conocí a alguien.
Pero no estoy muy seguro de que haya sido quien creí que era.
La invitación decia que me reuniría con el Creador del universo.
Pero sinceramente no parecia ser el Creador.
Al menos no el Creador que yo he estudiado y memorizado por años.
No se parece nada a como me dijeron que Él era.
Tenia entendido que Él era alguien muy serio.
Tenia entendido que Él era alguien que me aceptaba como soy.
Tenia entendido que Él era un amigo que bendice a todos.
Pero el Creador con el que me reuní no es así.
Estuvo sonriendome todo el tiempo.
Me aclaró las tres cosas que debía cambiar en mi vida.
Y no me bendijo.
Sali sin bendición de la reunión.
Debe de haber un error.
Tenía entendido que Él me hablaría estrictamente de la Biblia.
Tenía entendido que Él no pensaría en diversiones.
Tenia entendido que lo encontraría sentado en un trono todo el día.
Pero el Creador con el que me reuní no es así.
Me hablo de cosas nuevas aún no escritas en la Biblia.
Me invitó a dar un divertido paseo por el cosmos.
Y nos reunimos en un hermoso jardín sin tronos a la vista.
Debe de haber un error.
Tenía entendido que Él era pobre.
Tenía entendido que Él no lloraba.
Tenía entendido que Él no me revelaría muchas cosas.
Pero el Creador con el que me reuní no es así.
Él vive rodeado de oro y piedras preciosas.
Él lloró mientras veiamos el mundo actual.
y estuvo dispuesto a responder todas mis inquetudes.
Estoy confundido. Turbado. Perplejo.
Tenia entendido que Él no castigaba.
Pero el Creador con el que me reuní me aclaró que si no le obedecía me castigaría.
Él no puede ser el Creador del universo.
No puede ser que Él sea el mismo Creador que yo pensaba conocer.
Definitivamente tiene que haber un error.
Es como si hubiera conocido a “otro” Creador del universo.
Alguien que no encaja en mi religión.
Alguien que no encaja en mi mente racional.
Y lo peor de todo: Alguien que no es como yo quiero que sea.

Yo quiero al Creador que me ama como soy y no intenta cambiarme.
Yo quiero al Creador que no castiga, no regaña y no ordena.
Yo quiero al Creador al que no necesito seguir sus leyes, orar ni ayunar para ser buena persona.
A mi me gusta el Creador al que no necesito ofrendarle para agradarle.
A mi me gusta el Creador que dedica su existencia a bendecirme.
A mi me gusta el Creador que respeta mis creencias e ideas.
Es por eso que decidí irme de la reunión.
Es por eso que decidí rechazar su próxima invitación.
Yo quería conocer a MI Dios.
Yo quería conocer al Dios de MI religión.
No a “otro”.

Asi que me dediqué a amontonar riquezas.
Asi que me dediqué a vestirme de purpura y lino fino.
Y dediqué mi vida a comer banquetes con esplendidez.
Confié en mi dios religioso.
Confié en mi auto-proclamado estatus moral.
Y confié en mi inteligencia y dinero.

Por eso hoy estoy aquí.
Por eso hoy estoy en esta prisión de oscuridad que llaman Infierno.
Ahora el Hades es mi hogar y no puedo hacer nada para evitar que venga aqui mi familia.
Porque mi creador personal no podía salvarme.
Porque quien podía salvarme era el “otro” Creador.
Puse mi confianza en un creador hecho a mi medida religiosa.
En lugar de confiar en el verdadero y único Creador del universo.

Ahora comprendo que pasé mi vida diseñando a mi propio creador.
Ahora comprendo que mi creador “diseñado por mi” no es DIOS, el Creador del universo.
Entendí que a DIOS le gusta abrazarnos y vernos sonreír.
Entendí que DIOS no es libros, canciones y rituales, sino un Ser Vivo.
Entendí que DIOS no nos abandona sino nosotros le abandonamos a Él.
Entendí que DIOS castiga lo malo porque Él es bueno.
Entendí que DIOS exige obediencia y adoración porque Él es nuestro CREADOR.
Y entendí que Su máxima meta no es bendecirme sino salvarme.

¡No vengas a este lugar de tormento, donde el gusano no muere y el fuego nunca se apaga!
¡Escucha la ley de Dios y a Sus profetas!
¡Desperdicié mi cita con el Creador buscando a mi propio creador!
¡Desperdicié mi cita con Dios, porque Él no es como yo esperaba que Él fuese!
Por eso cuando Dios te llame a Su presencia vé con una mente abierta, pues Dios no es el dios que conocemos.

El rico y lazaro | Lucas 16:19-31 y Marcos 9:42-50

Más información en el libro “La realidad de Dios”
La realidad de Dios portada azul
La realidad de Dios

 

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