4 claves para evitar ser poseidos por el espíritu del antiCristo

Existen cuatro claves para identificar al espíritu del antiCristo y cuatro claves para evitar que llegue a poseernos:

1. Recordar que Dios sigue siendo Dios

El espíritu del antiCristo menosprecia toda palabra Bíblica mientras exige respeto y no ser “juzgado”, ha diseñado un dios a su semejanza, un creador que no castiga, no juzga, y que no exije nada. Se basa en la premisa de que “Dios es amor” para evitar ser confrontado con su estilo de vida antiBíblico, mientras grita que él mismo es amor puesto que no busca cambiar a nadie de su manera de pensar, por lo que nadie debería intentar cambiarle en su forma de pensar. Se considera sumamente inteligente sobre el resto de personas, asegura no ser religioso pero todo lo que le mencionas sobre nuestro Creador es “filtrado” por su mente religiosa, pues tiene conocimiento de muchas creencias humanas pero no conoce a Dios. Se cree superior a todo dios y creencia, se manifiesta en personas que poseen una idea elevada de si mismas sobre toda religión. Considera infantil y antiguo hablar de temas espirituales. Considera tener la autoridad de decidir con que está o no de acuerdo en la biblia, y en cualquier tema o creencia. Se sienta mentalmente en un trono mientras responde con soberbia sobre cualquier tema, pues se considera sabelotodo. Rechaza abiertamente la ley de Dios pues cree firmemente que “no la necesita”. Te “invita” a que estudies más hasta que llegues a ser y pensar como él. Su objetivo es decir “soy mejor que Dios”. El espíritu del antiCristo convierte al ser humano en un apóstata de la Fe.

Punto clave: el espíritu del antiCristo hace que el humano edifique su propio trono divino y menosprecie/odie a quien lo contradiga, formando humanos amadores de si mismos.

Cómo evitar que nos posea el espíritu del antiCristo: recordando que es Dios quien está sentado en el Trono y que nosotros nos equivocamos a diario.

2. Recordar que el ser humano sólo es humano

El espíritu del antiCristo declara que el ser humano puede cambiarse a si mismo sin necesidad de nada ni de nadie, se considera fuerte, poderoso y bueno por naturaleza, y sin necesidad de tener que cambiar, a menos que él mismo decidiera hacerlo. Exhalta el cerebro y los logros del ser humano mientras glorifica su autosuficiencia en todo. Su premisa es que puede lograr todo lo que se proponga por si mismo. Piensa que Dios no tiene poder sobre sus decisiones y actos, sino que el mismo ser humano se forma a sí mismo. Se glorifica diciendo que es “responsable de sus actos” pero se considera inocente de la crisis mundial. Se declara sin necesidad de cambiar y grita ante cualquiera que pretenda insinuarle que debe hacerlo. Pretende medir su éxito de acuerdo a su capacidad de no necesitar nada de nadie. Odia el verbo “necesitar”. Rechaza ampliamente la idea de que necesite una religión para ser bueno, a una pareja para complementarse, ni a un dios para salvarse. Su objetivo es decir “la gloria es mia (o la gloria es del ser humano)”. El espíritu del antiCristo convierte al ser humano en un filósofo humanista.

Punto clave: el espíritu del antiCristo exhalta la inteligencia humana sobre Dios.

Cómo evitar que nos posea el espíritu del antiCristo: recordando que la fuente de conocimiento y sabiduria es Dios, y que los hechos ya demostraron nuestra incapacidad de vivir por nosotros mismos.

3. Conocer que Jesús es Dios

El espíritu del antiCristo hace que la gente niegue a Jesús en todo lo que pueda. Es capaz de no negar la existencia de Jesús pero si negar Su Divinidad de Cristo. Considera posible salvarse sin Jesús. Considera posible ser bueno sin Jesús. Considera posible estar bien con Dios sin Jesús. Habla despectivamente de Él y asegura que murió como cualquier ser humano, dice que lo “respeta” como profeta y maestro pero niega Su Divinidad, por ende grita que no le necesita. Rechaza abiertamente el evangelio que nos enseña que somos pecadores y Jesús murió para salvarnos del infierno. Soporta todo dialogo religioso hasta que mencionas directamente el Señorío de Jesús. No tolera el Nombre de Jesús. Su objetivo es destruir el nombre de Jesús. El espíritu del antiCristo hace que el ser humano rechaze a Jesús, sea quitandole Divinidad, menospreciando Su autoridad asegurando que sólo es un líder religioso más, o negando Su existencia.

Punto clave: el espíritu del antiCristo no sólo forma ateos, sino religiosos que dicen creer en Jesús, pero negando que Él es Dios hecho hombre, el Mesías, y por ende negando su necesidad de Él.

Cómo evitar que nos posea el espíritu del antiCristo: exhaltando diariamente a Jesús por salvarnos, reconociéndolo como el Mesías. Al espíritu antiCristo lo vencemos con un espíritu proCristo.

4. Tener un espíritu proCristo

El espíritu del antiCristo hace que la gente valore cualquier muestra de rebeldia hacia Dios y que aplauda cualquier manifestación visible de veneración antiBíblica. Ama todo lo que el mundo ofrece, literalmente ama al mundo y el mundo le ama a él. Le encanta exhaltar la inteligencia humana sobre Dios, se emociona al bullear creyentes y destruirlos, y siente placer de lograr que la gente niegue a Jesús. Su premisa se basa en “todo lo que venga de Dios es malo y todo lo que venga del mundo es bueno”. rechaza todo conocimiento espiritual y bíblico, y está dispuesto a invertir lo que sea necesario para evitar que otros adquieran ese conocimiento. Su propósito es diseñar un mundo sin religión, sin reglas y sin Dios. El espíritu del antiCristo hace que la gente se vuelva un antiCristo.

Punto clave: el espíritu del antiCristo forma humanos que creen que es posible salvarse sin Jesús y vivir sin Dios.

Cómo evitar que nos posea el espíritu del antiCristo: rechazando a cualquier “otro” mesías, cristo, dios o falso profeta que pretenda “sustituir” al verdadero y Único Mesías: JESÚS.

Conclusión

El espíritu del antiCristo pretende formar “antiCristos”, literalmente: humanos a imagen y semejanza del diablo, y está usando estás cuatro claves anteriores para “formarlo”, todas las ideologias que están emergiendo tienen su base en alguna de estas cuatro premisas. Este “nuevo hombre” que empezó a formarse hace menos de cien años, será quien apoye facilmente a la bestia del apocalipsis, pues el antiCristo final cumplirá las cuatro premisas al 100% y fomentará las cuatro premisas en todos los humanos, logrando el objetivo: que el humano deje de adorar al Espíritu de Dios para adorar el espíritu del antiCristo. 

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