El consejo mas extraordinario dado por María de nazareth

Estoy preocupada.
Están a punto de edificarme un altar.
Quieren convertirme en un superhumano.
Todo porque supuestamente hice cosas asombrosas.
Pero no fui yo.
Yo sólo obedecí ordenes y las cosas pasaron.
Para ser brutalmente honesta, ni siquera sé como pasaron.
Un ángel vino a mí.
Pero no tengo la más remota idea de donde vino.
Yo ni siquiera oré para que viniera.
Yo no controlo a los ángeles.
El ángel me dijo que había sido escogida.
Pero no tengo la más remota idea de porqué me escogió.
Yo ni siquiera soy capaz de servir bien en la Iglesia.
Yo no controlo ni mis emociones.
Engendré al hijo de Dios en mi vientre.
Pero no tengo la más remota idea de cómo sucedió.
Yo ni siquiera toque mi cuerpo.
Yo no controlo a Dios.
Fuimos salvados tres veces por sueños Divinos.
Pero no fue a mi a quien Dios habló en sueños sino a mi esposo.
Yo ni siquiera he escuchado la voz de Dios.
Yo no controlo las visiones y revelaciones Divinas.
Tuve al hijo del Altísimo en mis brazos y no tenia idea de como cuidarlo.
¿Cómo un ser humano podría educar al hijo de Dios?
Me dicen que soy su madre pero yo sé muy bien que no lo soy.
Sencillamente “apareció” en mi vientre un día.
Yo no podría repetir semejante hazaña.

Pero insisten en exhaltarme.
Pero insisten en venerarme.
y ahora quieren edificarme un altar para pedirme milagros.
Me piden que haga más milagros cuando no he hecho ni siquera uno.
Pretenden tratarme como santa y no lo soy.
Pretenden admirarme como superhumana y no lo soy.
Quieren edificarme una estatua y no soy digna.
Por gracia Divina hice lo que hice.
Pues fue Él quien lo hizo.
Simplemente dije al ángel “que se haga conforme has dicho”.
Y los milagros ocurrieron.

¿Cómo hacerles comprender que es Dios que tiene el poder y no yo?
¿Cómo hacerles ver la locura de edificarme un altar y pedirme que haga favores a los vivos, cuando yo estoy entre todos los “muertos” esperando mi juicio?
Soy una mujer que nació, creció y murió.
Soy una mujer común que vió la gloria de DIOS.

¿Cómo permitir que me llamen “madre de Dios” cuando soy un humano?
¿y si Dios en vez de haber usado una mujer como “recipiente” para nacer en la tierra, hubiera usado una piedra, un aguila o agua?
¿venerarían la piedra o el ave?
¿Le harían peticiones al agua o a la piedra?
¿Pensarían que el aguila es la madre de Dios?
¿No entienden que todos serían sólo INSTRUMENTOS que Dios puede usar a Su antojo?
¿No entienden que tu y yo sólo somos instrumentos de Dios?
Me llamó llena de Su gracia porque fui usada sin merecerlo.
Fui usada por Gracia. 
¿Que haces para merecer ser salvo? ¿que obra hiciste para salvarte del infierno?
Tu salvacion es por Gracia, tú también fuiste lleno de gracia por Dios.

Y aqui estoy ahora.
Rodeada de otros humanos en espera de nuestro juicio.
Todos esperando ser juzgados por Jesús.
No hay trato preferencial para ninguno.
Estoy junto a Pablo, Moises y Rajab.
Estoy muy cerca de Ellen White, Jeremías y Juan Pablo 2do.
Veo también a Adán, a la madre Teresa y a Cristobal Colón.
Incluso observe pasar a Cash Luna, a Nabucodonosor y a la princesa Diana.

Pero ninguno de ellos tiene poder alguno. Ninguno hace milagros. Ninguno es santo.
Todos en espera de nuestra entrevista personalizada con el Todopoderoso.
Todos a merced de la misericordia de Dios.
Todos próximos a ser juzgados por nuestra Fe en Jesucristo.
Todos sabiendo que tres preguntas definirán nuestra eternidad.

La primer pregunta lo decidirá todo:
“¿A quien adoras?”
“A muchos superhumanos, seres divinos, héroes de renombre y a ti Señor.”
Será la respuesta para ir al fuego eterno que nunca se apaga.
“Sólo a Dios y al Cordero sacrificado en mi lugar”
Será la respuesta para ir a la presencia de Dios.
La segunda pregunta decidirá recompensas y castigos:
“¿Qué hiciste por amor a tu prójimo?”
“Lo respeté y le di libertad de escoger su vida”
Será la respuesta que recibirá castigos.
“Le di de comer, lo vestí, lo visité en el hospital e incluso en la carcel”
Será la respuesta que recibirá recompensas.
La tercera pregunta decidirá tu nivel de coronas:
“¿Por qué debería dejarte entrar al Cielo?”
“Porque soy bueno, fiel y merezco estar contigo.”
Será la respuesta que nos enviará afuera, al llorar y crujir de dientes.
“Porque Jesús pagó en la cruz por mi.”
Será la respuesta que te haga columna en el templo de Dios.

Por eso quiero darte un extraordinario consejo:

El día en que le demos gloria a otro humano, ángel, virgen o a nosotros mismos, moriremos, pues nos habremos convertido en “antiCristos”.
Olvida a los superhumanos, pues no existen.
Adora sólo a Dios, el todopoderoso.

Mateo 12:46-50, Lucas 1:46-55, Mateo 1:25, Mateo 13:56, Hechos 14, Mateo 25:31-46, Apocalipsis 11:20-15, Exodo 20:3-5 y Apocalipsis 19:10

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