De navidad comercial a Navidad espiritual

Un día se celebró la primera Navidad.
Sin árbol. Sin regalos. Sin cena familiar.
Su motivación era directa y concreta.
Celebrar que un día Jesús nació sobre la tierra.
Sólo los que amaban a Jesús la celebraron.
Era una fiesta Espiritual.
Pero un empresario usó la alegria y bondad de Navidad para una campaña publicitaria.
Unió una marca muy famosa y una buena obra de un sacerdote antiguo.
Y nació la publicidad mas exitosa de todos los tiempos.
Nació un personaje sacado de la imaginación de un hombre.
Nació “san nicolas”.
Un anciano vestido de rojo que vive en el polo norte.
Un anciano que te vé todo el tiempo, y recompensa con regalos a los “bien portados”.
Y entonces ocurrió la catastrofe.
El mundo empezó a celebrar “algo” en el día de la navidad Cristiana.
Nuevos personajes y elementos se agregaron cada año a esa “nueva navidad”.
Se agregaron renos, duendes y hasta una “señora claus”.
Se agregaron árboles, pavos y hasta una motivación distinta.
Ya no era sobre Jesús sino sobre la humanidad.
El mundo entero se ilusionó con una historia sacada de una idea comercial.
Una historia que hablaba de magia y no de realidades.
Una historia que hablaba de ofertas y no de adoración.
Una historia que hablaba de duendes y juguetes, y no de ángeles y salvación.
Una historia que hablaba de seres humanos y no de Dios.
Una idea completamente ajena a Cristo.

Pero el problema no fue la campaña de marketing.
Pero el problema no fue el empresario que imaginó una historia navideña falsa.
El problema real fuimos nosotros, los Cristianos.
Pues fuimos de los primeros en aceptar los “nuevos elementos” e incluirlos en Navidad.
Nos dejamos envolver.
Nos dejamos influenciar.
Y perdimos la Navidad.
Lo que hoy celebramos no es Navidad.
La Navidad no se trata de regalos unos a otros.
La Navidad se trata del máximo regalo Divino: un Salvador.
La Navidad no se trata de alegria sin sentido.
La Navidad se trata de la alegria del nacimiento de Jesús.
La Navidad no es del mundo.
La Navidad es de Dios.
Pero la entregamos a los ateos.
Pero permitimos que la pisotearan y la convirtieran en una fiesta pagana.
La alegría de un Salvador fue cambiada por la alegría del licor.
El amor de Dios fue cambiado por el amor de regalos materiales.
La adoración a Jesús fue cambiada por vanagloria humana.
Y los vendedores volvieron la Noche Buena en una ramera comercial.

Pero aún podemos recuperarla.
Aún podemos hacer lo que debíamos hacer desde un principio.
Recordarle a todos que la Navidad es una fiesta espiritual no material.
Recordarle a todos que la Navidad enaltece el amor de Dios, no el amor humano.
Recordarle a todos que debería ser ilegal participar en Navidad si la motivación no es celebrar a Cristo.
O podríamos rendirnos.
O podríamos simplemente seguir celebrando la falsa navidad.
O podríamos rechazarla argumentando que es una fiesta pagana.
Podriamos hacer todo eso.
Pero nada de eso glorificaría a DIOS.
Quien envió un dia a Su Hijo Unigenito al mundo.
Por amor a nosotros.

Nuestra misión siempre ha sido proclamar a Cristo.
Por eso la clave es volver a unir a Cristo con la Navidad.
Una nueva campaña publicitaria.
Pero esta vez con los “elementos espirituales correctos”.
Eso es la gran comisión.
La gran comisión no es dejar que el mundo posea la politica, economia, escuelas y Navidad.
La gran comisión es inundar la politica, economia, escuelas y la Navidad…con Cristo.
El mensaje de la Biblia no es abandonar sino perseverar.
La orden Divina no es “retírense” sino “posean la tierra”.
Aún podemos recuperarla.
Aún podemos celebrar una verdadera Navidad.
El espíritu del antiCristo anhela que nunca se celebre el Nombre de Jesús.
El Espíritu de Dios anhela que siempre se celebre el Nombre de Jesús.
El reto es negar a santa claus y escoger a JESÚS.
El reto es reír por la motivación correcta.
El reto es compartir el Regalo correcto.
Es irrelevante si Jesús nació en marzo, octubre o diciembre.
Lo importante es que un día NACIÓ EN LA TIERRA.
Y ese es suficiente motivo para hacer una MEGA FIESTA.
Todo depende de TI.
De lo que decidas hacer con la Navidad.
Obviarla.
Rechazarla.
Valorarla.
Re-poseerla.
Dejar la comida y el materialismo.
Y adorar a Dios sobre todas las cosas.

Todo depende de NOSOTROS.
Celebremos una Navidad SIN el mundo.
Celebremos una Navidad espiritual.
Celebremos una Navidad Cristocentrica.

Libro “JESÚS: ayer, hoy y dentro de un millón de años | más información
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JESÚS: ayer, hoy y dentro de un millón de años

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