¿Por qué Dios guarda silencio?

Existen 5 razones por la cuales Dios puede guardar silencio en determinados momentos:

1. Porque Él no es un robot

A veces Dios no quiere hablar, a veces está triste, enojado o pensativo. A veces está feliz, emocionado y anhela platicar. Descubrir que Dios es un ser vivo nos enseña a relacionarnos con Él genuinamente y no sólo sistematicamente como si Él fuera un robot. ¿Has tenido un momento en el que sinceramente no tienes ganas de conversar? no es porque no ames a quienes tienes cerca, ni porque has tomado la decisión de no hablarles nunca, simplemente en ese preciso instante no tienes deseos de hablar, así ocurre con nuestro Creador, sencillamente aunque nos cueste aceptarlo: Él es un ser vivo, no un robot al que le presionas un botón para que hable.

Dios se enoja, se entristece y se alegra, y puede sentirlo en relación a ti, o a una situación particular; esa realidad obviamente afecta su conversación.

2. Porque sólo quiere estar juntos sin palabras

Una relación no se trata solo de hablar, hablar, hablar, hablar, hablar, hablar…y seguir hablando. DIOS quiere pasar tiempo junto a ti, no únicamente hablar contigo. Son dos cosas diferentes. ¿has tenido una Pareja? ciertamente no pasas las 24 horas del tiempo con tu pareja hablando, es más, en ocasiones anhelas desesperadamente un tiempo de silencio romantico intimo, donde simplemente se abrazan y se sienten el uno al otro. Igual es Dios cuando simplemente anhela pasar tiempo junto a ti abrazados sin mediar palabras. Es interesante que hablemos tanto de que Dios es amor y de que Él nos ama tanto, y al mismo tiempo tenemos fuertes problemas en aceptar que Dios anhela pasar un tiempo de intimidad contigo más allá de dictar profecias, escuchar peticiones o conversar.

Dios habla cuando quiere hablarnos, y calla cuando no quiere hablarnos o simplemente cuando desea tener intimidad silenciosa con Sus hijos amados.

3. Porque Su silencio nos fuerza a buscarle intesamente

Los desiertos nos OBLIGAN a atesorar y buscar Su presencia. ¿sabes cuando valoras el agua? cuando tienes sed. Dios anhela ser deseado genuinamente, y nos enseña a buscar y valorar Su presencia, cuando vé que Su presencia y Su voz pierden importancia en nuestras prioridades diarias, guarda silencio para volver a formar el deseo de estar con Él. Es Su manera santa y perfecta de mantener viva la llama de la pasión en nuestra relación con Él. Cuando vé nuestro renovado anhelo de estar con Él y nuestro clamor desesperante de sentir Su amor aunque sea un momento…Él nos toca y nos habla audiblemente hasta saciarnos.

La cruda realidad es que valoramos MUCHO mas Su voz después de Su silencio temporal. 

4. Porque nosotros no le escuchamos

A veces no se trata de Su silencio sino de nuestra falta de oido espiritual. Dios habla pero nuestros sentidos espirituales están “apagados” para poder oirle espiritualmente o para al menos recibir Su respuesta. ¿te has puesto a pensar cuantas “señales“ nos da Dios cada día? muchas, pero la verdadera pregunta que confronta es ¿a cuantas de esas señales Divinas les prestas tu atención? Mantener nuestros sentidos espirituales alertas es clave para relacionarnos con el Señor. No esperemos que podemos venir en cualquier momento a pedir algo y Él responderá como si fuera nuestro genio milagroso personal, ni mucho menos esperemos tener el nivel espiritual de verle, sentirle, olerle o escuharle audiblemente buscandolo un día a la semana. Si no apartamos tiempo genuino diariamente para estar con Él y conocerle, nuestros sentidos espirituales no se desarrollarán y no podrán oirle, sentirle ni verle.

La ecuación es simple: si en serio quieres escuchar a Dios, dedica entonces tiempo diariamente para escucharle.

5. Por falta de relación con Él

Dios conversa con quienes conoce. La cruda verdad es que entre más cercana sea nuestra relación con Dios más conversaciones tendremos y más le conoceremos. La religión nos mostró a un Dios al que debíamos obedecer pero no a un Dios al que podíamos CONOCER, y eso afectó todo. Tu conversas más con quien más conoces, y con quien más seguro y confiado te sientes. Dios no escucha nuestra oración a menos que tengamos una RELACIÓN con Él genuina, y lo mismo es al contrario: no escucharemos Su voz audiblemente de forma natural y constante, sin formar una relación con Él. No podemos suponer que vendremos a la presencia de Dios una vez al mes y Él estará dispuesto a conversas largas horas con nosotros y revelarnos los secretos del reino, los discípulos accedieron a la revelación de las parábolas porque tenian una relación con Jesús genuina, no sólo de “días especiales”. Forma una relación real diaria con Dios y Sus silencios cambiarán por hermosas conversaciones de los secretos del cosmos. Recuerda: sin RELACIÓN no hay CONVERSACIÓN.

Dios escucha y conversa con aquellos con quienes tiene una RELACIÓN.

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